Journey de liderazgo: el camino de vuelta a casa
El Journey de liderazgo no nació porque un día decidiéramos sentarnos a diseñar una nueva herramienta.
En realidad, nació bastante antes. Nació de nosotros.
Desde los primeros años de BEVOL hubo algo que tuvimos bastante claro: si queríamos acompañar a otras organizaciones en procesos de evolución, nosotros también teníamos que estar dispuestos a mirarnos. A entender cómo funcionábamos como equipo, qué nos pasaba cuando aparecía el conflicto, cómo tomábamos decisiones, qué lugares ocupábamos y qué parte de todo aquello que ocurría entre nosotros tenía que ver con nuestras propias historias.
Así que empezamos a explorar. A veces con mucha curiosidad y otras, para qué engañarnos, porque alguna situación nos obligaba a hacerlo.
Fuimos probando aproximaciones muy diferentes. Coaching, trabajo sistémico, comunicación no violenta, procesos de mediación, herramientas de desarrollo adulto, trabajo con el cuerpo, modelos de personalidad, Process Work, Teoría U… Algunas cosas se quedaban con nosotros. Otras nos servían durante un tiempo. Y muchas empezaban a mezclarse de una forma que probablemente no estaba escrita en ningún manual.
Poco a poco fuimos construyendo nuestra propia forma de acompañarnos.
Y, casi sin darnos cuenta, también nuestra propia forma de acompañar el liderazgo de otras personas.
Hasta donde pueda llegar el liderazgo
Cuando acompañamos un proceso de transformación organizativa solemos trabajar con muchas capas al mismo tiempo.
Hablamos de estructuras, de roles, de procesos, de cómo se toman las decisiones, de cómo fluye la información o de qué mecanismos necesita un equipo para poder coordinarse de otra manera.
Pero llevamos años comprobando algo que cada vez nos parece más importante: la organización difícilmente puede evolucionar mucho más allá de lo que son capaces de sostener las personas que ocupan posiciones clave dentro de ella.
Puedes cambiar un organigrama. Puedes distribuir autoridad. Puedes definir nuevas formas de tomar decisiones. Y, aun así:
- Cuando aumenta la incertidumbre, podemos volver al control.
- Cuando alguien cuestiona nuestra posición, podemos defendernos.
- Cuando necesitamos que otras personas asuman más responsabilidad, podemos decir que queremos autonomía y descubrir después que nos cuesta enormemente dejar espacio.
Ahí empiezan a aparecer cosas interesantes.
Porque la transformación deja de estar solamente en el diseño de la organización y empieza a tocarnos a nosotros.
Por eso, en muchos de nuestros acompañamientos, el trabajo organizativo ha ido siempre acompañado del desarrollo de determinados liderazgos. Normalmente personas con mucha responsabilidad, fundadores, propietarios, equipos directivos o perfiles especialmente relevantes para el momento que está atravesando la organización.
De esa experiencia, y de todo lo que previamente habíamos experimentado con nosotros mismos, fue tomando forma lo que hoy llamamos Journey de liderazgo.
Empezar a tirar del hilo
Hay momentos en los que algo empieza a no encajar.
- Dices que quieres delegar, pero acabas entrando en todas las decisiones.
- Quieres que tu equipo tenga iniciativa, pero cuando alguien hace algo diferente de como tú lo harías notas cierta incomodidad.
- Quieres ocupar un lugar más estratégico, pero sigues atrapado en la operativa.
- O quizá todo parece funcionar razonablemente bien desde fuera y, sin embargo, hay una sensación difícil de explicar de que la manera en la que estás liderando ya no encaja del todo contigo.
Solemos empezar por ahí.
Por esas pequeñas incongruencias.
No porque haya necesariamente algo que corregir, sino porque normalmente contienen mucha información. Son como hilos de los que podemos empezar a tirar para entender qué está ocurriendo debajo.
¿Qué estoy intentando proteger?
¿Qué temo que pueda pasar?
¿Qué necesito que los demás piensen de mí?
¿Qué parte de mi forma de liderar responde realmente a quién soy y qué parte aprendí en algún momento porque me permitió pertenecer, ser reconocido o sentirme seguro?
A medida que vamos explorando estas preguntas empiezan a aparecer patrones.
Y a veces también aparecen paradojas.
Queremos una cosa y hacemos otra.
Defendemos determinados valores y descubrimos comportamientos que parecen ir justo en la dirección contraria.
Deseamos ocupar un lugar y, al mismo tiempo, una parte de nosotros hace todo lo posible para no ocuparlo.
El Journey intenta crear el espacio suficiente para poder mirar todo eso sin apresurarnos a resolverlo.

Luces y sombras
Hay una parte de este trabajo que tiene que ver con reconocer nuestras sombras.
Nuestros automatismos, nuestras defensas, nuestros miedos. Las formas en las que, sin ser demasiado conscientes de ello, contribuimos a crear precisamente algunas de las situaciones de las que después nos quejamos.
Entender cómo cocreamos la realidad con los demás puede ser profundamente revelador. Porque de repente el problema deja de estar completamente fuera. Y esto no siempre es cómodo.
Pero hay otra parte del proceso de la que quizá hablamos menos y que puede resultar igual de difícil: reconocer nuestras luces.
Aquello que hacemos especialmente bien. Nuestra capacidad. Nuestro talento. Nuestro impacto.
Hay personas que llevan años intentando reducirse para no incomodar, restando valor a aquello que saben hacer o evitando ocupar plenamente el lugar que les corresponde.
A veces tenemos tanto miedo de nuestras sombras como de nuestro propio brillo.
Y el Journey tiene bastante que ver con aprender a sostener ambas cosas.
Sin idealizarnos y sin empequeñecernos.
El liderazgo auténtico como un camino de vuelta
Durante mucho tiempo hemos hablado del liderazgo como un conjunto de capacidades que había que desarrollar: aprender a comunicar mejor, delegar, dar feedback, gestionar conflictos, motivar equipos, tomar mejores decisiones.
Y, por supuesto, todo esto puede ser útil.
Pero cuanto más acompañamos a personas que están en posiciones de liderazgo, más nos interesa lo que ocurre un poco antes de todo eso.
- Quién está comunicando.
- Desde dónde está delegando.
- Qué necesita demostrar cuando toma una decisión.
- Qué está intentando proteger.
Quizá por eso, cuando hablamos de liderazgo auténtico, nosotros lo entendemos cada vez más como una especie de camino de vuelta a casa.
Un proceso de ir retirando capas.
De reconocer qué hemos aprendido a hacer para adaptarnos, para pertenecer, para tener éxito o para sentirnos seguros, y preguntarnos cuánto de todo eso necesitamos seguir sosteniendo.
Hay algo de humildad en ese camino. Y también de rendición.
Porque llega un momento en el que el trabajo ya no consiste tanto en construir una versión mejorada de nosotros mismos como en atrevernos a habitar con mayor profundidad quiénes somos.

Cuando algo dentro cambia
Hay momentos dentro de estos procesos que resultan difíciles de explicar. Una conversación. Una pregunta. Algo que llevas años haciendo y que, de repente, consigues mirar desde otro lugar.
Ese instante en el que entiendes por qué determinada situación se repite o qué papel estás jugando tú dentro de ella.
Muchas veces no ocurre nada espectacular. Pero internamente algo se recoloca.
Y cuando cambia el lugar desde el que miramos una situación, también empiezan a cambiar las posibilidades que tenemos dentro de ella.
Quizá podamos tener una conversación que llevábamos meses evitando. Soltar una responsabilidad que ya no nos corresponde. Poner un límite. Dejar espacio a alguien. Ocupar nuestro propio lugar.
El Journey de liderazgo trata, en buena medida, de acompañar ese movimiento.
No tenemos demasiado interés en fabricar líderes que se parezcan a una determinada idea de liderazgo.
Nos interesa acompañar a personas que puedan comprenderse mejor, reconocer cómo están participando en la realidad que tienen delante y encontrar una manera de ejercer su liderazgo que sea cada vez más coherente con quienes son y con aquello que quieren ayudar a que emerja.
Porque quizá el desarrollo del liderazgo tenga menos que ver con convertirnos en alguien nuevo y bastante más con poder volver, poco a poco, a nosotros mismos.
¿Estás preparado/a para emprender tu propio camino de vuelta a casa? Estamos deseando acompañarte en el proceso. ¿Nos tomamos un café?
